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Vamos
a hacer una breve descripción de algunas, pero hay que tener en cuenta que la
sintomatología de muchas enfermedades es muy parecida, y que porque el perro
del vecino haya tenido Moquillo y nuestro perro esté resfriado no significa que
tengan lo mismo. Siempre debemos recurrir al Veterinario y no hacer caso del
vecino porque “sabe mucho de perros”, el profesional es el que debe
aconsejarnos.
Empezaremos
por las enfermedades que se pueden prevenir con vacunas:
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Moquillo: Es una enfermedad sumamente
contagiosa de perro a perro, y que no tiene riesgo para las personas. Se
contagia por contacto directo o a través de las heces y orina de un perro
enfermo. Tiene tres fases,
digestiva, respiratoria y nerviosa. Suele empezar por problemas de diarrea y vómitos,
que normalmente acaban siendo con sangre y que pueden continuarse o ser al mismo
tiempo que los respiratorios, con estornudos, toses, lagrimeo y mucosidad nasal.
La última fase suele ser la nerviosa, que también puede darse al mismo tiempo
que las otras dos, con contracciones, tics e incluso chillidos de dolor. Si se
alcanza esta fase normalmente el pronóstico es malo, pero en cualquier caso es
una enfermedad muy peligrosa, que es mejor prevenir que curar.
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Parvovirus: Los síntomas son muy
parecidos al moquillo en su fase inicial, pero es una enfermedad que cursa sólo
con síntomas digestivos (al menos los que puede apreciar el dueño, porque
tiene muchos más que el Veterinario sabrá explicarnos detalladamente) es
decir, diarrea con sangre y vómitos, que pueden producir la deshidratación del
animal. Lo más importante en caso de diarrea y vómitos es no forzar al animal
a tomar ningún alimento, ya que sólo conseguiremos provocarles más vómitos.
Es mejor dejarles sin beber durante unas horas y dejar descansar el estómago y
si persisten los síntomas consultar al Veterinario.
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Hepatitis vírica: Afecta al hígado, es
mucho menos frecuente y afortunadamente cada día se ve menos gracias a la
vacunación rutinaria. Suele producir ictericia (es decir, el animal tiene un
color amarillento en las mucosas, en la boca,
los ojos), puede afectar también a los ojos,
y produce apatía, son animales poco activos y que no comen bien ni luego
toleran bien los alimentos.
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Leptospirosis: El contagio es mucho
menos frecuente, ya que suele existir en lugares de campo, donde hay ratas y
animales de abasto (vacas, ovejas) que son los posibles transmisores, a través
de aguas infectadas, al perro. Afecta al hígado y a los riñones, produciendo
una orina hemorrágica (que se tiñe de color oscuro), anemias y apatía,
debilidad, fiebre y ausencia de apetito, así como síntomas de insuficiencia
renal, como beber y orinar mucho. El problema es que se puede contagiar al
hombre, por lo que es muy importante la vacunación para prevenirla en nuestras
mascotas y evitar así riesgos a la población humana.
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Coronavirus: Existen determinadas zonas de
España donde se da con mucha frecuencia. Es imposible distinguirla de la
Parvovirosis por los síntomas, ya que ambas cursan con vómitos y diarrea
hemorrágica, pero el Veterinario dispone de analíticas que pueden indicar de
qué enfermedad se trata. Él es el que debe decidir si es necesario vacunar a
nuestra mascota o si por la
situación sanitaria de la zona no resulta necesaria la vacunación.
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Tos de las Perreras o Traqueobronquitis:
Se produce con mayor frecuencia en perros que conviven en grandes comunidades,
como en los criaderos o en tiendas o perreras, ya que se transmite por el aire.
Es una especie de gripe del perro, que produce toses roncas y dificulta la
respiración. Puede producir fiebre y como consecuencia disminuir el apetito del
perro. Pero siempre ante cualquier síntoma deberemos ir con nuestra mascota al
Veterinario.
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