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A
la hora de elegir un cachorro de gato, es muy frecuente que nos dejemos influir
por el ¡qué mono es!. Pero lo primero que tenemos que tener en cuenta es que
va a crecer y que estará unos 15 años en nuestra casa y a nuestro
cuidado. |
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Luego
hemos de considerar varias cuestiones. Una de ellas es la de
elegir entre una raza de pelo largo o corto. Los gatos de pelo largo
exigen mucho trabajo de peinado y acicalado diario, y hay que ser bastante
constante, mientras que los de pelo corto prácticamente no dan trabajo en ese
sentido.
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Si
queremos un animal tranquilo es mejor que nos decidamos por un tipo Persa, que a
veces incluso parecen un mueble más. Un Siamés sin embargo tiene un carácter
mucho más fuerte y son más activos. Existe gran variedad de razas, cada una
con un carácter muy diferente, eso sin contar con los cruces, en los que no se
puede predecir qué carácter sacarán.
Y
hay que tener en cuenta que todos los gatos tienen la costumbre de afilarse las
uñas, por lo que el mobiliario de la vivienda sufrirá algún deterioro, aunque
se les puede acostumbrar a realizar el afilado en aparatos especialmente diseñados
para ello.
Los
gatos son bastante independientes, y no hace falta sacarles a la calle a que
hagan sus necesidades, pero tampoco debemos coger uno si va a estar todo el día
solo en casa, porque también se aburren.
Siempre
hay que considerar que no por tener más raza vamos a tener más garantías de
buen carácter o salud, cualquier gato de raza Europeo Común, o sea de los de
“la calle”puede ser mucho más cariñosos y dar menos problemas de salud que
un gato de raza y con pedigree.
Una vez decidido el cachorro
hay que ver en qué condiciones está. No debemos coger un gatito triste, flaco
o apático, ya que es probable que tenga o esté incubando alguna enfermedad.
Debemos fijarnos también en que esté limpio y libre de parásitos externos,
como pulgas o garrapatas. En caso de duda le llevaremos al Veterinario para que
le haga una primera revisión y nos explique las condiciones sanitarias en que
se encuentra.
Si nos decidimos a comprar a
nuestra mascota, hay varios sitios a los que dirigirse, como los criaderos, las
tiendas de animales o los criadores particulares. En el caso de tiendas o
criaderos debemos exigir una factura en regla por el importe pagado y un
certificado de salud. En algunos lados dan una especie de garantía, conviene
leerse muy bien la letra pequeña, porque sino nos podemos encontrar con que no
podemos protestar por haber llevado el cachorro a un veterinario no establecido
o por no haber mantenido las fechas de vacunación establecidas en la garantía.
Si se trata de un particular es más difícil, pero al menos debemos pedir un
documento privado en el que se especifique la edad, raza y sexo del animal que
compramos, y el precio total de venta y ahí hay que confiar un poco más en la
“buena fe “ del vendedor.
En el caso de que el gato
sea de raza pura y tenga pedigree, o sea, certificado de autenticidad, al
comprarlo deberán dárnoslo, o al menos un justificante de estar inscrito o el
resguardo oficial para recoger el pedigree, ya que sino puede ser que al final
jamás consigamos el certificado.
- Una vez en casa el gatito
hay que saber qué necesidades va a tener nuestro cachorro. La ventaja es que un
gato se acostumbra muy bien a un espacio pequeño, aunque todos necesiten hacer
ejercicio. No hay que sacarles a la calle, pero necesitan un cacharro con arena,
especial para ellos, que debe limpiarse con frecuencia para evitar olores, que
nos resultan desagradables a nosotros y a ellos (a nadie le gusta entrar en un
servicio sucio). Son animales muy limpios y normalmente no hay que enseñarles,
basta con ponerles en la arena la primera vez y las siguientes irá él solito.
- Normalmente los gatos
regulan su ingestión de alimentos muy bien, por lo que se les puede dejar
puesta la comida todo el día, ellos van y picotean de vez en cuando. Y siempre
deben disponer de agua fresca (es bastante frecuente que cojan la costumbre de
beber en el grifo que gotea).
- Un gato con acceso a la
calle (en un piso bajo, en un jardín) tiene más posibilidades de ensuciarse,
por lo que (si se deja) habrá que bañarle de vez en cuando, siempre que esté
correctamente vacunado, mientras
que un gato casero estará limpio con el acicalado que él se haga. Existen
infinidad de canastos, cunas y otros accesorios en las tiendas para que el gato
duerma, aunque al final dormirá en el mejor sitio de la casa.
Los gatos de pelo largo
deben cepillarse a diario, para evitar la aparición de nudos, y es mejor enseñarles
de pequeñitos a que lo tomen a bien, casi como un juego, dado que va a ser una
rutina en su vida. Los de pelo corto es raro que tengan nudos, pero un buen
cepillado de vez en cuando tampoco les sobra.
- Son animales que juegan
con cualquier cosa, una bola de papel de aluminio es el mejor juguete del mundo,
pero hay que tener cuidado porque pueden tragarse gran cantidad de objetos, por
ejemplo agujas y alfileres. Los hilos son muy peligrosos ya que les llaman mucho
la atención (quién no ha visto dibujos animados del gatito jugando con el
ovillo) y se pueden atragantar muy fácilmente, o tragárselos y pueden producir
lesiones muy graves en el intestino.
- Una cosa muy importante es
saber si en un futuro vamos a querer que nuestro gato o gata se reproduzcan. En
contra de lo que se cree, no “necesitan” tener una camada porque “sino se
vuelven locos o les salen quistes”. Ni lo necesitan ni dejan de necesitarlo.
Hoy por hoy el que críen es una elección del dueño, y esta elección debe ser
responsable. Cada vez hay más animales abandonados, para evitarlo lo mejor es
evitar descendencias no deseadas. Además, los gatos machos al hacerse adultos
empezarán a marcar su territorio, es decir, orinarán en determinados sitios de
la casa (el sofá, la ropa limpia, los zapatos) con una orina de olor muy
penetrante, para indicar que ellos son los que mandan en ese territorio. La única
manera de evitarlo es mediante castración, con lo que evitaremos el
comportamiento territorial. Y hay que saber que el carácter del animal no
cambia para nada, no van a dejar de jugar ni de tener su personalidad.
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